lunes, 6 de abril de 2015

Operas primas: el sentimiento de lo fantástico (2011) Jeremy Torres, Yeniva Fernández, Augusto Murillo de los Ríos, Carlos E. Freyre & Julio Meza Díaz





Operas primas: el sentimiento de lo fantástico
Febrero (2011)


 


Jeremy Torres, Yeniva Fernández, Augusto Murillo de los Ríos,
Carlos E. Freyre & Julio Meza Díaz


 


Jeremy Torres: Lo fantástico es eso que queda fuera, cuando terminamos de definir lo fantástico. Cito a Cortázar pues, él nos dio una noción de los que es ese sentir para definirlo de acuerdo a nuestras vivencias, para no encasillarlo a un único momento, en el que la falta de duda puede  volver extraño o maravilloso.  Lo fantástico ocurre todo el día, a toda hora. Es una fuerza que invade nuestra realidad de manera tan sutil que la lógica parece encontrarle sentido.  Mi relación con el mundo de la literatura comenzó con una coincidencia, algo que yo confieso, creo, escapó de toda ley natural aplicable. Fue una excepción única e irrepetible. Cambie levemente mi rutina una mañana, decidí comprar los cigarros en el grifo, habitualmente los compro en la tienda. Vale decir que el Repsol está a siete cuadras del lugar en el que estaba aquel día y la tienda solo a dos. Caminaba de lo más normal cuando escuche un sonido metálico, desvié la mirada para ver qué era, quizá algo de dinero. Me sorprendí mucho cuando vi a una chica que trotaba por el golf de San Isidro con un gancho de metal descendiendo por su cabello, el objeto golpeo el suelo. Raudo recogí el gancho de metal y trote hacia su persona. Sonreí y le dije: se te cayó. Ella me devolvió la sonrisa y comenzamos a conversar.  Aquel fue el día que el escribir dejo de ser una pasión escondida, y descubrí que lo  importante no son las leyes, sino las excepciones de las leyes.  Aquella chica fue la que leyó por vez primera mis cuentos, y luego mi primera novela. Me atrevo a decir que es la persona que más he querido en mi corta vida. Y la que me dio el coraje para intentar publicar. Díganme ustedes si eso no escapa de toda explicación científica dable, ¿cómo solo siete cuadras pudieron cambiar para siempre mi vida? Sé que no se puede explicar, y eso hace que el sentimiento de lo fantástico sea tan sublime para mí.  Cuando escribo no busco crear un mundo nuevo. Me siento más cómodo hablando de mi ciudad, de los lugares que solía visitar y de los que recorro siempre. Busco impregnar con algo de fantasía esos lugares. Uso como ejemplo un fragmento de mi primera novela, El Camino de los Aegeti [lee]: “Lima es una ciudad gris y caótica, una tierra dispareja de niños ricos y hermosos dispuestos a vivir sin imaginar lo que sucede al otro lado, atrapados en una burbuja perfecta. Lima, ciudad de gallinazos sin plumas que a base de sudor y botellas de plástico intentan tener, en vano, su burbuja imperfecta” En esa parte describo lo que para mí es Lima, una ciudad dividida. [lee]: “Me despedí del anciano con un apretón de manos, él sonrió con sus dos únicos dientes, me aleje poco a poco de la plaza de armas de Lima, hipnotizado por la catedral, subí los escalones y mire con cautela la gran puerta de madera, observe mi alrededor: Nadie me veía, las sombras cubrían mi cuerpo. Alcé la mirada y concentre la energía espiritual en mis piernas. Di el salto, me elevé con facilidad mientras mi sombra se dibujaba sobre la plaza, di una voltereta para caer con gracia sobre el techo del templo cristiano”. Es este mi sentimiento de lo fantástico, impregnar con eso que no se puede explicar una situación totalmente convencional.  Intentar crear una duda. Julian Spiegel, el personaje principal de mi novela, es un joven de lo más normal quizá con algo de suerte pues vive como un rey y tiene un auto clásico en una Lima decadente. El sabe que no es normal, es un Aegeti, seres humanos elegidos entre millones para proteger la tierra de aquello que habita entre las sombras y pesadillas.  Y eso que él debe de ser, y trata de evitar  irrumpe en su vida, cada que se encuentra haciendo algo tan normal como ir a la universidad, o salir con la chica de la que está enamorado.  El proceso de creación de Julian fue bastante sencillo para mí, pues lo nutrí con mis anécdotas, y le di mi personalidad. Recuerdo que alguna vez escuche que nuestros personajes son extensiones de quienes somos, y/o, de quienes fuimos alguna vez. Con el resto de personajes de mi historia use el mismo método, Isabela tiene algo de una chica con la que asistía a conciertos de rock n roll en Barranco, pero además posee los dos rasgos que me encantan en toda mujer ojos de luna endemoniada y una lengua que no se calla nada. Y del mismo modo con los demás personajes, todos son de una forma fantástica personas que realmente pisan o pisaron lima. El termino Aegeti, que significa el que interviene, apareció en mi mente una mañana mientras escuchaba “Wild child”, una canción de The Doors, “Wild child full of grace, savior of the human race”. Eso me inspiro, y de aquella situación convencional, tal cual es, escuchar música. Nació una situación fantástica, fue la piedra que me llevo a poder seguir con la novela, pues cazador, mago, y etc, son términos demasiado comunes, yo necesitaba crear algo que jamás antes hubiese sido mencionado, para así darle más misterio a mis escritos. Luego de mi pausa, hablare de mis influencias literarias. (Aplausos).


 


Yeniva Fernández: Empezaré con las motivaciones para escribir que es lo que conversamos por correo.  En realidad soy muy floja. Escribo muy poco. A mí las historias se me vienen a la mente en imágenes. Se me hace muy difícil pasar de las imágenes a las palabras. Si tuviera plata y don de mando haría cine, pero como no tengo lo uno ni lo otro es más fácil escribir. Hay muchas cosas que no me gustan del mundo tal como es, de la realidad. La creación es un medio por el cual puedo cambiarla como me hubiera gustado que fuera la realidad. Escribo también porque me gustan las historias, que suspenden el tiempo de la realidad, en un tiempo mágico, en el tiempo de la historia y puedo pasar días metida en la historia. Cuando vuelves al mundo de la realidad han pasado dos horas leyendo, una tarde leyendo, has vivido ese tiempo en el que has estado metido en esa historia. Respecto a las influencias, mis primeras influencias no son nada literarias, fueron los cuentos que me contaron mis primas que venían de la sierra. Me contaban cuentos de fantasmas, de demonios, me dejaban superfascinada. También veía mucha tele, veía un dibujo animado bien raro, un anime que se llamaba “Sombrita” tuvo solamente ocho o diez capítulos porque sospecho que no era para niños. También era fan de “Un paso al más allá”, la “Dimensión desconocida”, “La hora macabra” (risas). Esas cosas me encantaban. Ya después, a los 12, 14  años leo a Poe, Borges, en la universidad, Cortázar, Maupassant, Le Fanu, un autor que admiro mucho y realistas también. Dostoievsky. Recuerdo que cuando tenía 12 años quería ser como Dostoievsky, juraba que iba a ser como Dostoievsky pero eran sueños de niño. Otras influencias fantásticas, Bierce, Stevenson. No discrimino entre lecturas realistas y fantásticas. Leo de todo, porque creo que de todo uno se nutre  y enriquece. (Aplausos).


 


Augusto Murillo: Buenas tardes. El tema de esta relación con la fantasía, el sentimiento de lo fantástico, justamente como dice Jeremy, a todos nos pasa por mera casualidad y espontaneidad. El tema de la fantasía, de crear mundos alternos, personajes diferentes a los que nos rodean en la realidad, sucede por una rebeldía de nosotros mismos por no fundirnos en la misma realidad sino crear mundos diferentes, personajes diferentes entre buenos y malos. Lo que me sucedió fue que experimenté un tiempo de soledad. Como dijo Elton, estuve en Europa sin amigos sin familia estudiando para una maestría y en verdad me sentía muy solo. Llegué un día a cenar solo y me di cuenta que era navidad. Alguien por ahí, un ángel me dijo ¿por qué no escribes algo? eso que tienes en la cabeza –ella le decía basura- ¿por qué no la botas? ¿Por qué no la escribes? mucha de ella es interesante y puede convertirse en un cuento o en un libro. Cuando escribí mi primer párrafo ya no me pude detener. Nunca había escrito nada en cuestión a  algo tan literario, me salió un libro bastante gordito, me demoré bastante y creo que a todos nos pasa de que hay momentos que te demoras tres meses en escribir una línea como una hora en escribir diez páginas. Un escritor de ficción no necesita como los poetas un minuto de inspiración sino muchos minutos de inspiración y alimentarnos de temas fantásticos. Como dijo Jeremy y Yeniva, estamos alimentados de animes, de películas de terror. No puedo leer otra cosa que no sea terror o en todo caso algo fantástico o ciencia ficción. Justamente nosotros estamos cansados de leer siempre lo mismo, sobre todo acá en el Perú. No sé si a todos les pasa pero me veo limitado a la hora de escoger un libro peruano porque mi tema no es la política, las drogas, el homosexualismo y todo lo que se lee aquí, infidelidad o amores no correspondidos. El que se va por lo fantástico no quiere eso, quiere leer seres de otro mundo, dimensiones paralelas, quiere leer miedo. El libro que comencé a escribir en Europa, junté todos mis miedos, mis temores, traumas, justamente mis fantasías de crear universos paralelos. El Catalizador es un libro apocalíptico. Se basa en el apocalipsis bíblico, aunque no sea ni católico ni cristiano ni de ninguna religión me encanta el tema mitológico religioso, no solamente de la religión católica sino de otras más. El libro empieza con el personaje principal que despierta un día con todas sus cosas de  joven de 22 años, es decir, sus problemas de amoríos, de  amigos, de enemigos, y en la universidad, es un tonto más que camina por el mundo. Un día despierta, va a saludar a su madre, no la encuentra, se da con que la casa está cerrada, nadie ha salido de ahí, le parece extraño intenta abrir la puerta y se da cuenta de que no hay nadie en la calle, en las tiendas, no hay nadie caminando. Encuentra carros estrellados contra postes y algo ha sucedido, una bomba nuclear que evapora los cuerpos o algo por el estilo, pero han desaparecido. Para él todos están muertos. Él vive en un pueblo “ciudad”, en la frontera entre Hungría y Rumania, Edengard que creé para el tema del misterio del libro. No quería que la historia transcurriera en Nueva York, Lima, París, Tokyo  o cualquier ciudad importante, sino en un lugar en donde el lector diga “dónde está esto” agarre el mapa y trace con el dedo buscando dónde queda este pueblo desconocido. Este muchacho va al televisor, no capta ninguna señal, la radio tampoco, internet tampoco y efectivamente todo el mundo ha desaparecido excepto él. Trata de indagar a descubrir cómo es la vida de una persona que se encuentra sola en el mundo. Lo primero que hace es tomar todo lo que le apetece. Coge un auto último modelo y lo estrella contra algo simplemente porque no hay nadie que lo vea, va al centro comercial y coge el televisor más grande… Hace todo lo que uno haría estando solo, “Como no desaparecen todos y me agarro todo” una fantasía ilegal…  Cuando pasan los días y está a puertas de la locura, decide salir de ahí, de ese pueblo. Cuando escribía esto, siempre he imaginado algo así: despertar y no encontrarse con la gente, encontrarse solo, por el tema personal de misterio, de terror de soledad absoluta y decir “¿y ahora qué hago? Comenzar a investigar y así, este muchacho decide salir a buscar qué es lo que sucede, buscar a otras personas. Se da cuenta que el pueblo está rodeado de una barrera de árboles que no lo dejan salir. Cuando está a punto de conseguirlo, aparecen cuatro individuos de negro, muy diferentes. Ellos se presentan a él y le dicen “Tú eres el catalizador. Estamos acá porque queremos persuadirte, y abras una puerta que conecta todas las dimensiones, queremos abrir la puerta a la dimensión del Cielo”. Ellos son unos demonios que lo quieren usar para invadir el Cielo. Él, entre la realidad y el miedo, entra en conflicto contra ellos, le dicen que es especial. “Eres un nuevo Adán que va a recrear el mundo, eso suele pasar cada 10 millones de años” No voy a contar más del libro. El libro no lo iba a publicar, era una cosa mía, una historia que quería terminarla. Cuando llego a la mitad, y como le pasó a Jeremy, me encontré con una profesora de literatura que había leído muchos libros, tenía una biblioteca impresionante y fue el empuje anímico que necesitaba para decidirme a publicar. Presenté mi libro a Estruendomudo y me dijeron “nosotros no publicamos este tipo de historias, pero nos gusta, lo está leyendo otra persona y es algo que en el Perú hay poquísimo”. Lo que me han dicho en cuestión a crítica es que el libro puede ser una película, llevarlo a la pantalla grande y puede funcionar. Cuando uno lee estas historias fantásticas se las imagina así… Gracias a muchas personas y a muchas críticas, que felizmente todas han sido positivas, ahora estoy acá. Muchas gracias. (Aplausos).


 


Carlos Freyre: Buenas tardes. Soy Carlos Freyre. La novela que he publicado el año pasado es El fantasmocopio. Podemos resumirlo como una máquina para leer a los muertos. Intentaré hablar sobre las motivaciones personales que tiene que ver con ese punto trágico que tiene la vida de los escritores, que es la separación de mis padres, que hace que muchos años, desde niño, estuviera dando vueltas de un lugar a otro, entre mi padre, mi madre y mi abuela. Y finalmente en mi casa materna se van dando cosas que van a ser fundamentales en el tiempo. Aprendí a leer desde muy niño cuando tenía cuatro años. En el desván de la casa había una gran cantidad de libros olvidados, de tal modo que las arañas estaban muy felices viviendo. Descubrí a Ricardo Palma, mucho antes que a su hijo y empecé a tomar esta adicción por la lectura que aún persiste en mi vida personal. Es una cuestión religiosa leer varias obras tanto como escribir y trabajar… En mi casa teníamos un empleado que se llamaba Teófilo Bernabé,  que es el personaje central de la novela y la frase más grandilocuente que puede expresar la relación de mi familia con Teófilo Bernabé es la siguiente: “No te juntes con Teófilo porque tiene piojos”. Esta frase racista, clasista, que un niño no la comprende en el instante, obviamente muchos años más tarde la tengo bien en claro. Teófilo no tenía ni un piojo pero Teófilo era un niño que se había escapado hace muchos de su casa y había caído en mi casa a ser empleado. Con el paso del tiempo, cuando uno decide escribir, porque uno toma la decisión de hacerlo, va ir construyendo esa serie de ficciones, de fantasías. Hay una decisión que tomé hace unos años, que al final, en vez de destruir esa tendencia literaria, terminó de fortalecer. Fue que decidí incorporarme al ejército. La vida del ejército es una vida muy ruda para una persona común y corriente. Creo que escapaba a esta cuestión tan rígida, fantaseando. No creo que sea normal para el auditorio ver caminar a una persona 45 kilómetros con un casco sobre la cabeza, un fusil, con un calor de 33 grados a la una de la tarde por el desierto. Obviamente que necesita o un gran poder de sometimiento al clima o –en mi caso- una abstracción terrible: yo no estaba en la caminata, estaba en otro sitio menos en la caminata. Estas largas noches de campaña o el mismo hecho de estas largas formaciones que ustedes ven en televisión en fiestas patrias implica que la persona esté levantada desde las 2 de la mañana pasando revista, es una cuestión muy terrible. Yo estaba en otro mundo, muy distraído. Creo que así se me ha pasado la escuela militar estos años, pensando en otra cosa, hasta que me he graduado (risas). Después, cuando empecé a ejercer mi profesión he conocido el Perú y si lo puedo resumir, el Perú es un gran Macondo. Quienes estamos en Lima mucho tiempo y salimos de Lima en un viaje cortoplacista de entretenimiento, en el cual nos vamos a Machu Picchu, una catarata o lo que nos venden las agencias de viaje, obviamente que el Perú tiene un sabor desconocido, que solamente lo pueden percibir las personas que viven en estos lugares tan remotos. Indudablemente, yo, que soy un soldado he tenido esa experiencia. Parte de la novela en la creación del fantasmocopio hace que Teófilo, personaje principal cree que los muertos están en otro sitio simplemente, él no lo duda. Sabe que los muertos están en otro lugar. Eso es parte de la creencia andina. Recuerdo qué tan impresionado estaba yo una vez… caminé unos 22 km en octubre del año 2000 y llegué a un pueblo, justo para el día de los muertos. Entre al pueblo, estaba con unos 25 soldados caminando en Puno, la gente estaba celebrando la fiesta de los muertos con su comida, dándole al muerto, yo decía “No sé si en vez de darle la comida al muerto me la den a mí”, tenía bastante hambre (risas). Era incomprensible y sorprendente la relación de la gente con el muerto. “¿Y este porqué tiene capita?” “-ah, es porque no cumple aún un año”… unos rezadores, que contrataban especialmente para cantar a los muertos, era una cuestión para mí sorprendente y esas cosas tan reales terminan ejerciendo una influencia muy poderosa en mí, en la imaginación, para poder escribir. El Perú, a pesar del auge económico, de todas estas cuestiones que nos pasan, del Ipod, del internet, del cable, de la pantalla plana, el Perú no ha perdido esa esencia. Ustedes se van se van un poco adentro de este país se van a dar cuenta de que esas cosas persisten. Para que se den cuenta, no hace mucho fui a la morgue de Tumbes porque había un muchacho que había fallecido ahogado. No me van a creer pero vi a una señora que había contratado  a un hombre para que resucite a su hijo. Estaba aterrorizado porque el hombre gritaba espantosamente haciendo unas fórmulas de brujo terribles “En el nombre de Cristo Jesús, que el niño regrese a la vida…” era un joven de 17 años, la verdad estaba un poco asustado porque parecía que iba a resucitar por el ímpetu de este señor (risas) y caramba, se iban a ir al tacho mis creencias… Esos largos viajes que he hecho, en la costa, en la selva, han influido definitivamente en mí. En cuanto a El fantasmocopio, como ya lo han detectado algunas personas de la crítica de los diarios, no es una novela tan de ciencia ficción, pero si se aparta bastante de la realidad cotidiana. Descubrir que la muerte no es la muerte, que es lo que demuestra Teófilo Bernabé en la novela es lo que va dar origen a todo este aparato. Teófilo Bernabé era un niño que tenía esta capacidad de construir las máquinas que él quería. En esto exploto mucho la genialidad del peruano hacer mejunjes, inventar cosas, la viveza, lo que decimos “criollada”, él es un tipo así, una persona capaz de inventar todo para él porque simplemente quiere hacerlo, no tiene ninguna intención comercial. Poco se ha hablado de la genialidad de los peruanos. Normalmente pensamos en un genio e inmediatamente nos referimos a Einstein, a Galileo y todos los genios que nos vende la historia y la literatura, la cultura en general. Supongo que la genialidad no es un asunto propio de una raza sino un asunto propio de los seres humanos. El primer genio que existió en el Perú, en el siglo XVI, cuando llegó la primera imprenta a este país, que no llegó a  Lima sino a Juli, pueblo muy pequeño en Puno, había una congregación de religiosos que estaban colonizando a la etnia aymara del país, cuando llegó la imprenta no se sabía cómo armarla porque no habían planos, era un monstruo esa imprenta. La armó un indio aymara que no tenía ni nombre. ¿Saben lo que dijeron los jesuitas?, dijeron que estaba endemoniado y casi lo queman al pobre, por genio (risas). Esto ahora es impensable. Ahora la cultura es mucho más abierta en nuestra sociedad, entonces poco a poco irán saliendo nuestros genios. Teófilo es un genio que inventa una máquina por amor, porque quiere volver a ver a una chica que ha muerto y que es el amor de su vida y se empeña en hacer está máquina hasta el día que la máquina asocia la luz. Hay una serie de situaciones que tienen que ver cuando la máquina empieza a funcionar, la gente se entera de que la máquina funciona y eso va a cambiar la percepción del mundo de la muerte, la novela gira en torno más que al funcionamiento en sí de la máquina, a lo que sucede cuando el fantasmocopio cobra vida y la gente se entera que está funcionando. Cedo la palabra a mi compañero sino voy a hablar hasta la noche… (Aplausos).


 


Julio Meza Díaz: Buenas tardes. Me voy a ceñir a los puntos que se habían acordado por el mail. Sobre las motivaciones personales para el ejercicio de la escritura. Sucede que cuando adolescente quería estudiar Ingeniería, pero me di cuenta que cualquiera podía estudiar Ingeniería de modo que postulé a Derecho. En Letras, estudié Derecho y me di cuenta que cualquiera podía ser abogado (risas)… es la verdad.  Ustedes paran un taxi, el taxista es abogado… y de la Católica (risas). Luego pensé que no cualquiera podía escribir, escribí unos libros, gané un premio de poesía con un libro que hasta ahora no publico, y me di cuenta que cualquiera escribe y ahora creo que me voy a  dedicarme a la gastronomía. Por ahí más o menos va mi motivación personal… Sobre mis influencias, sí, he leído mucho, mis influencias van desde Aristóteles hasta los periódicos Chesu y el Chuculum (risas). Algunas veces prefiero más Aristóteles; otras veces al Chesu. La Ética a Nicomáquea es interesante, y en el Chesu hay unos chistes muy agradables (risas). Mis influencias no son tanto lectoras. Como Yeniva, mis principales influencias son los dibujos animados, sigo viendo al Bugs Bunny de la década del 50 y 60, pues me resulta genial. Los programas de la televisión peruana me gustan mucho, soy un fan de J.B. Me gusta la poesía, escribo poemas… Me gustan mucho dos  autores, Mario Montalbetti y Jorge Pimentel, poetas que admiro por igual; de los narradores peruanos, más que autores me gustan libros; por ejemplo, Crueldad del ajedrez de Carlos Herrera; recomiendo la lectura de ese libro; Herrera también tiene una excelente novela que es Blanco y negro; pero me gusta más crueldad del ajedrez que tiene ciencia ficción, fantasía… Aprecio las novelas de Ribeyro; no me gustan mucho sus cuentos,  ni sus diarios, ni sus Prosas Apátridas, ni Lúder… Rescato sobre todo su última novela, Cambio de Guardia; la crítica no la señala como una buena novela, y quizás por eso a mí me gusta… Sobre la experiencia de edición de mi primer libro, fue una mala experiencia. Con mi primer libro era todavía muy joven, estaba muy apurado en publicar, pensaba que publicaba e iba a ganar el premio nobel (risas)… Publiqué y ni siquiera mi mamá me leyó… ¿Por qué? Porque el libro estaba lleno de erratas, no estaba corregido, era un libro ilegible. Por ahí que a alguien le gustó… para envolver pescado (risas) Eso fue en el 2007. Con mi segundo libro sí tuve mayor calma. Me demoré un año en escribirlo y un año en corregirlo. Sin embargo, publiqué en la misma editorial de la novia de Bayly, y yo no le gusto a Bayly; de modo que le dieron más oportunidad a ella que a mí, quizás por eso no se leyó mucho; no obstante, por suerte, algunos críticos me apoyaron. No es un negocio, porque usualmente en estas editoriales cobran, uno paga la publicación. Lo que pagué me pudo haber servido para comprar dos carros ticos. Yo hubiera manejado uno, el otro lo alquilaba y empezaba mi negocio (risas)… Y ahora he ganado un premio con un libro que aún no publico, libro que vincula las matemáticas con los sentimientos, me encantan las matemáticas… pero no lo pienso publicar, no me resulta rentable. En realidad, todo depende de cómo me vaya en el mundo de la gastronomía. Eso es todo, mis tres puntos. Gracias (Aplausos).


 


Elton Honores: ¿Cómo entienden ustedes lo fantástico en el caso peruano? Julio Meza, con quien he conversado tiene una idea muy personal de lo que puede o no puede ser fantástico… Carlos Freyre también comentaba la idea de que lo fantástico vive fuera de Lima… Entonces, los invito a reflexionar a qué es lo fantástico desde el Perú. Para ello, vamos a invertir el orden y hablará primero Julio Meza…   


 


Julio Meza Díaz: Soy un pésimo teórico, pese a que me gustan las matemáticas. Sin embargo creo que vivimos con lo fantástico todos los días. Soy un gran lector de muchos géneros literarios, e incluso de lo que llaman basura literaria. Leo El Dominical de El Comercio, Domingo de La República, pero también leo el diario Extra, Ajá. He sido uno de los pocos que coleccionó toda la edición de El Chino (risas); si alguien quiere consultar algún número, puede ir a mi casa. El tema es el siguiente. Uno puede encontrar lo fantástico, pese a que no es un género que se practique mayoritariamente en el Perú, sobre todo en las publicaciones populares. Durante una temporada el diario Extra sacaba, por ejemplo, un día lunes cualquiera: “El Perú se ha comprado 30 fragatas Lupo, 50 aviones de última tecnología”; al día siguiente, martes, el mismo periódico decía: “Y Chile se ha comprado 2 naves espaciales y 3 bombas atómicas”; y el miércoles salía: “Y el Perú se ha comprado 2 portaviones que flotan en el aire” y etc, etc... Eso es fantástico. Creo que con las justas tenemos escopetas (risas), algunos mauser de tiro corto, las AKM; es más, las Kalashnikov de la 2da guerra mundial se siguen usando… Estoy obsesionado con las armas (risas). O por ejemplo hay otros temas en el diario Extra, que es un diario de circulación nacional, y que tiene noticias muy sui generis; les relato una  que usa muchos elementos del género fantástico. Narraba la historia de una señora en Europa del Este, que usa un idioma que jamás vamos aprender, y no necesitamos aprender. Esta señora estaba a punto de freír un huevo, como toda señora en la mañana; y bueno, partió el huevo y cayó un feto humano. La señora se impresionó, llamó a su esposo y el esposo en un acto racional concluyó que su gallina había sido violada (risas)… Y no tuvo mejor idea, en otro acto completamente racional, que llevar a la gallina a la comisaría. En la comisaría le hicieron el examen médico legista y determinaron que efectivamente había sido violada. Era la noticia central del diario Extra. En primera página salía la foto del violador, la foto del huevo y la foto de la gallina… acongojada (risas)... Es una historia del género fantástico porque está ubicada en un país tan lejano que nunca nosotros vamos a confirmar si es cierta o no. Usa una serie de elementos; el Photoshop para crear esas fotos y darle mayor verosimilitud. Es más, el narrador inventa incluso una agencia de noticias que no existe o de repente existe en Europa del Este. Otra noticia que también me sorprendió, y que es del mismo diario –creo que después de esto van a pensar que escribo en ese diario- (risas)… No es así, recuerden que estoy estudiando gastronomía… En Piura, una mujer pez había salido del mar. Era una mujer pez no como las sirenas. Las sirenas tienen de la cintura para abajo la forma de pez; esta mujer tenía de la cintura  para arriba la forma de pez. Unos pescadores encontraron a esta mujer pez. Estos pescadores (ustedes saben, los pescadores están días y días en la mar, uno pasa un mes o dos meses en la mar, no tienen enamorada, todos son masculinos como en el ejército) (risas)…  Estos pescadores encontraron a esta mujer pez, que por suerte tenía de la cintura para arriba la forma de pez; y encontraron que no usaba ropa que le cubrieran sus partes y no tuvieron mejor idea que darle curso (risas)… Todos ustedes son seres humanos; así que entienden que de eso se trata el deseo sexual… Y bueno, después, sintieron hambre porque estaban desgastados. Parece que la mujer pez era una mujer tiburón. Así que, después de acabar con la faena, decidieron hacer un rico ceviche (risas). Prepararon el ceviche, ahí estaba la mujer pez y prepararon el ceviche. Esa era una noticia central del diario Extra que puede considerarse como género fantástico. Si bien en la literatura peruana usualmente se subraya que la nuestra es una tradición realista (así como se señala que los argentinos tienen una tradición fantástica con el tan mentado Borges, Cortázar y bla, bla, bla, bla); yo creo que nosotros sí tenemos una población que apuesta por lo fantástico, en la acepción más amplia y holgada. Hay lectores para este género. De repente no se practica con escritores profesionales, (que, por cierto, los hay y muy buenos -José Adolph se está volviendo una estrella internacional pese a que ya ha fallecido), pero tenemos lectores, lo que falta son narradores que no apuesten por modelos anglosajones, por modelos que no calzan con esta realidad, manidos, sino por esta construcción de lo fantástico entre criollo, absurdo, que linda con lo estúpido, pero que siempre es fantástico. Esa es mi visión quizás equivocada –es muy probable que sea así- de lo fantástico en el Perú. Gracias. (Aplausos).


 


Carlos Freyre: En cuanto a lo fantástico, particularmente pienso que, como dije en un comienzo, el Perú es un país fantástico. Es cierto que la forma en que vivimos en la ciudad, tan occidental, europea o norteamericana hoy día lo que a veces pasa en el interior del corazón de o en la entraña misma de la sociedad. Definitivamente lo fantástico está en nosotros porque hay temores que todavía hoy existen, el mismo temor a la muerte, a los sucesos del día a día, o la propia pobreza, que hace que los pobladores del campo prefieran ir a un brujo que a un médico. Lo fantástico, añadiendo a lo que dice Julio, está relacionado a la gran imaginación que tenemos los peruanos para contar historias. Seguramente ustedes habrán escuchado hablar del tunche, he escuchado hablar del tunche en todas sus formas que estoy seguro que está vivo en cualquier sitio en este momento, porque ya se ha vuelto parte del imaginario local, cada ciudad en el interior del país tiene sus propios tunches, cientos de personajes de ficción,  el tunche en la selva y así por el estilo. Para poder escribir nosotros necesitamos la fantasía, la realidad la tenemos al alcance de la mano, la realidad tan dolorosa, tan fatal, o tan mediocre en todo caso tenemos que tener un poco de fantasía en nosotros mismos como una forma de salir tanto de la rutina propia de la vida nuestra como de la rutina de lo que leemos, uno lee la prensa y la actualidad es una competencia fatal, una competencia de noticias por ver quién encuentra más muertos o quien levanta a un candidato político o lo baja, sin contar el esfuerzo de algunos periodistas que sí tienen capacidad de investigar. En conclusión, puedo creer que  lo fantástico va a vivir entre nosotros, tomar un impulso mayor porque ahora la gente sí está comenzando a leer un poco más, no como quisiéramos. Cada vez que hay mesas de escritores quisiéramos que se llene como el Estadio Nacional, pero estos eventos literarios no son tan concurridos como los espectáculos, de todas maneras tengo la fe que más gente va a ir sumándose. Muchas gracias. (Aplausos).


 


Augusto Murillo: Sinceramente, no he leído mucha literatura peruana, porque justamente me gusta la fantasía, el terror, básicamente, pero lo que sí he podido rescatar durante toda mi vida como lector que las historias más fantásticas acá en el Perú, con relación al paisaje, a las costumbres, al público y a la gente peruana, no son leídas sino contadas. Cuando estuve haciendo mi tesis, sobre mitos y leyendas del Perú, habré leído unos 300 cuentos donde el 98% estaban basados en la sierra y parte de la selva. Yo buscaba, a diferencia de los compañeros de la tesis, el tema del miedo, mientras ellos buscaban un tema más real. Si encontraban un hombre jaguar querían encontrarle el porqué, como en Scooby Doo, en donde el tipo quiere ver quién tenía la linterna y quién hacía mover los hilos. A mí me gustaba que esa historia sea de verdad, que sí exista un hombre jaguar que asuste a la gente y se coma a los niños. Hay demasiados cuentos así, que la gente ha visto estos jaguares, una cosa es que lo lea como una creación de una persona, pero no, hay gente que cree que ha visto a estos demonios, a estos seres, a este miedo. Una vez, el hermano de un amigo había ido a la selva a hacer ayuda social con un grupo de biólogos y fueron emboscados por un grupo terrorista que tenían miedo porque estaban internados entre sierra y selva donde decían que la misma selva se los estaba comiendo, los atrapaba y los devoraba. Sentían que mientras cuidaban su campamento los árboles se los tragaban. Ahí si hubo un “por qué”. Cuando este chico fue liberado y pudo escapar llegó un pueblo indígena y estos le contaron que unos tipos con armas habían ido a reclutar (secuestrar) niños para volverlos guerrilleros, para que entrenen con armas y hacerlos suyos. Cuando los hombres de esta villa indígena fueron a rescatarlos, fueron camuflados, transformados en árboles, en pasto, en parte de la naturaleza. Él me dijo que su técnica era ser parte de la naturaleza y mientras pasaba la noche ellos simplemente devoraban a los hombres, traían en unos bolsones cortados en pedacitos a estos terroristas. Esta historia no la vamos a encontrar en periódicos o en libros, es una historia que es contada… Podemos sacarle el jugo como peruanos, alimentarnos… tenemos que comer material, no copiar ni sacar ejemplos, sino que la realidad es una y la ficción está ahí entre nosotros, es lo que nos pasa a los que escribimos. Yo tengo monstruos en la cabeza que quieren salir, la única forma que salgan es escribiendo o contando. Como historias… puedo imaginar un tipo que entra por esa puerta y amenaza a todos con un arma, o es un fantasma que sólo yo puedo ver. Tenemos siempre la cabeza con cosas fantásticas que pueden suceder. Este tema cultural no sólo sucede en el Perú sino en México, en Centroamérica, como el chupacabras. No es algo que haya sido escrito o creado por un autor haciéndose millonario con una historia que salió de su cabeza. Hay gente que afirma que ha sido atacada por el chupacabras, por este monstruo que se come a los animales. No es algo escrito sino que existe en la realidad de estas personas. Tampoco podemos decir que es total ficción, porque lo han visto… Pie grande, el monstruo de lago Ness, gente que afirma que ha visto estos monstruos y qué es lo que hacen, estos seres raros. Y acá también sucede, sin tanto marketing. Me han contado historias de hombres jaguares que se transformaban de noche para defender su territorio. Recuerdo una historia rarísima y tan increíble de una persona que tenía una especie de panadería en la sierra, que tenía una competencia, otra especie de panadería en donde los dos negocios se disputaban a la clientela. Uno de estos dueños se levantaba tempranísimo a preparar el pan y un día comenzó a ver que la harina, la masa, los implementos que preparaba estaban en total desorden. Entonces habló con sus hijos, con su mujer pensando “¿Por qué haces esto?, no estés malogrando el negocio”. Porque todo estaba cerrado y era alguien de ellos. Pasó una semana y sucedía lo mismo. Un día el tipo se escondió, se levantándose a las dos de la mañana y vio que había una criatura desordenando toda su cocina, sus implementos, prendió la luz y encontró una cabra parada en dos patas, en forma humanoide, bípeda, desordenando todo, como si fuera a propósito. El tipo la amenaza, saca una escopeta y la va a matar. La cabra habla y le dice “No me mates que soy María la de la panadería de al lado”. Cuando me contaron esta historia me imaginaba a la cabra hablando, diciendo no me mates, me parecía increíble y alucinante. Esto se cuenta en el interior del Perú. No recuerdo qué habrá sucedido, la habrá matado o no pero esta panadera se transformaba en las noche y podía entrar en el negocio. Es algo de locos, pero caramba que se ha contado en el Perú. Vale el caso de los diarios locos, me encanta pararme y leer la imagen de Jesús encontrado en un plátano (risas) o cosas así, que la gente quiere agrandar cuando son tontas. No sé si te sucede a ti pero te lo crees. Va a haber un planeta que se va a estrellar contra la tierra en dos días. Me imagino a la gente preparándose porque creen que va a suceder o porque la virgen tal está llorando o cosas así. Te la crees y te gusta y si puedes sacar una historia de eso, vale, pero también hay historias que deberíamos escuchar no solo leer. Así como hay muchos que han tenido la posibilidad de ir a la sierra, o poblados indígenas, o gente que no tiene mucha conexión con esta Lima. Dense la oportunidad. Yo también pienso hacerlo en algún momento y alimentarme de historias fantásticas, que estoy seguro les va a gustar. Muchas gracias. (Aplausos).


 


Yeniva Fernández: Creo también, como varios ya lo han dicho es esta mesa que en la tradición oral hay muchos elementos fantásticos. Es algo que se debe tomar en cuenta está en la base de la sociedad y de lo que somos. Esta base andina, que tiene una mitología, bestiarios, muchísimos elementos fantásticos que no ha sido incorporado a literatura… creo que la narrativa fantástica en el Perú, al igual que el policial, ciencia ficción son géneros que han sido vistos por la crítica oficial de un modo tal vez peyorativo, pensado que el policial como el fantástico o la ciencia ficción son géneros evasivos cuando es todo lo contrario, porque toda historia fantástica, policial o de ciencia ficción tienen sus raíces en la realidad. Cuando escuchaba a Augusto con esa historia de los hombres jaguares pensaba en toda la violencia de este pueblo en la selva y que han procesado de alguna manera con esta historia fantástica de convertirse en jaguares o en parte de la naturaleza para rescatar a sus niños, a sus hijos, creo que lo fantástico el policial y la ciencia ficción dialoga, tanto como el realismo, con los grandes temas de la humanidad. Todos los escritores peruanos tienen un texto que puede enmarcarse dentro de estos géneros, pero la critica solo se ocupa de los textos realista. Felizmente creo que hay una nueva generación de críticos, Elton es un buen ejemplo, que están renovando la crítica literaria y están dándole la importancia que tiene como el realismo. Es lo mismo. Para contar una buena historia que trate de los grandes temas de la humanidad, de la condición humana no es necesario escribirla de modo realista. Están Borges, Highsmith en el policial, Bradbury en la ciencia ficción, que no solo cuentan una historia que nos saca de la tierra o algo extraño, sino que cuentan temas que nos tocan a todos como seres humanos, temas básicos y consustanciales. Espero que en el futuro cuando se hable de una literatura peruana se hable de todas las ramas de la literatura peruana que es vasta y enriquecedor, que no se hable solo de una literatura peruana realista. Muchos críticos dicen que la literatura peruana es realista. Sí, es realista pero también es fantástica, también hay policial y ciencia ficción. Para hablar de literatura peruana deben dejarse  de  distinciones absurdas e incorporar todas sus ramas. (Aplausos).


 


Jeremy Torres: Naoki Urasawa es un mangaka fuera de lo convencional, sus comics japoneses, también conocidos como mangas, son de una calidad excepcional, tanto en técnicas de dibujo como historia. Urasawa toma un tema tan convencional en una sus obras clave, 20th century boys. La amistad en desaparición de cinco compañeros de la primaria, ahora adultos, que se reencuentran por la muerte de un compañero. Kenji Endo es el encargado de un pequeño supermercado en Tokio. Vive con su madre y con Kanna, la hija de su hermana, la cual dejó a su cargo el bebé antes de desaparecer. Kenji asiste al funeral de un antiguo amigo de la infancia, Donkey, y al reunirse con sus ex-compañeros de colegio no tarda en relacionar la muerte de Donkey con otras extrañas muertes que se van sucediendo y en cuyos alrededores aparece un extraño símbolo, un símbolo que el propio Kenji y sus amigos crearon cuando eran pequeños como parte de un juego en el que creaban una base secreta, y que ahora parece hacerse realidad por medio de una secta que parece estar liderada por un enigmático individuo llamado Amigo. Urasawa toma a sujetos, que podrían ser como cualquiera de nosotros tipos normales para darles una misión que los volverá leyendas. Este sentimiento es el que se apoderó de mí cuando decidí escribir, buscar al sujeto más imperfecto, al más egoísta. Para darle una misión que él se resiste a aceptar, pero que tendrá que tomar como propia cuando descubre que la mujer que ama se encuentra en medio del misterio. Otra de mis influencias más grandes, también proviene de Japón, es el director de películas de anime, Satoshi Kon, del que Darren Aronofsky  es un conocido fan. El cisne negro de Aronofsky tiene elementos de Perfect blue opera prima y obra maestra del director japonés. En esa historia una cantante aspirante a actriz, decide seguir sus sueños. Pero papeles mediocres hacen que se vuelva paranoica e inestable. Ella descubre que alguien ha escrito una historia basada en ella, pero en esa historia ella tiene éxito. Realidad e imaginación se unen haciéndonos dudar sobre qué es y que no. Para al final darnos un final que nos deja más que satisfechos. Asimov, es también una de mis grandes influencias. Les contaré una pequeña anécdota que explica cómo llegó ese escritor a mi vida… Tuve un problema con una ex, por algo que pasó con su prima. Ella furiosa no dudo en lanzarme desde el balcón de su casa tres pesados libros. Evadí los proyectiles literarios, y cuando los vi en el suelo le pregunte: - qué hago con estos libros- Ella me dijo, quédatelos y nunca más vuelvas. Esa misma noche terminé de leer, El fin de la eternidad. Obra que sin duda ha marcado lo que escribo, pues los Ejecutores de esa novela, son bastantes similares a los “Agentes” que trabajan para los Aegeti, no tienen permitido el enamorarse, viven alejados en lo que es una dimensión paralela. Y demás cosas que sin permiso tomé como referencia, pero creo yo se ajustan perfectamente a la historia deseaba narrar en ese momento. Dos referentes, que considero mis maestros son dos personas que van a exponer el día de hoy.  Carlos Saldívar y Daniel Salvo. Del primero aprendí que lo mejor que puedes hacer para escribir algo fantástico es comenzando a narrar algo totalmente cotidiano. Del segundo que la “posmodernidad” está permitida. Díganme tonto si considero una genialidad a Optimus Prime siendo usado como una couster de transporte público. Para finalizar, retomo las palabras de Cortázar, lo fantástico es eso que queda fuera cuando terminamos de definir lo fantástico.  Para mi ese sentimiento se resume en esas decisiones que tomamos sin pensar y nos hacen ser quienes somos el día de hoy. Esas situaciones que buscando racionalidad se transforman en lógicas. Eso nos enseña que al momento de escribir lo fantástico ya estuvo y estará entre nosotros. Solo tenemos que percibirlo con el corazón abierto. Espero ahora se pregunten ¿qué es lo fantástico para ustedes? (Aplausos).

Narrativa fantástica peruana contemporánea (2011) Carlos Herrera, César Silva Santisteban, José Güich & José Donayre







Narrativa fantástica peruana contemporánea
Febrero de 2011


 


Carlos Herrera, César Silva Santisteban, José Güich & José Donayre


 


Carlos Herrera: Todos sabemos que las definiciones de lo fantástico son múltiples.  Algunos lo limitan a un solo sistema que es lo umheimlich o uncanny, lo inquietante, dejando fuera otras dimensiones como lo monstruoso, lo maravilloso, etc. Mi aproximación al tema es mucho más lata e inclusiva, quizás marcado por mi entrada en la literatura. El primer libro serio que leí, quizás el libro que me impulsó a aprender a leer, fue La Odisea, porque en una edición ilustrada vi la imagen de Escila tragándose a los hombres de Ulises sobre el barco. Para saber qué era eso, qué historia albergaba semejante monstruo, había que aprender a leer, tarea que mi abuela asumió, y así leí La Odisea muy temprano, y  desde entonces quedé muy marcado con estas historias de seres fantásticos. De ahí siguió Moby Dick, el Apocalipsis y un largo etcétera de obras de  un tipo de literatura que nos lleva a otros territorios, a otros límites, a la maravilla y el  horror. A lo largo de mi infancia leí mucho y de todo; pero me complacía especialmente  la serie B de literatura: el horror, la ciencia ficción, los cuentos policiales. Los primeros libros que me compré con mi dinero, con las propinas que juntaba, fueron unas antologías que publicaba Bruguera, con títulos muy sugerentes: Las mejores historias de horror, Las mejores historias de ultratumba, Las mejores historias diabólicas,  Las mejores historias siniestras, y así, 14 o 15 tomos de similar  naturaleza. Lo cual no significaba, por cierto, que no leyera, paralelamente,  literatura “seria”. Ese gusto por lo fantástico, por el horror, por la ciencia ficción, apela al hecho de que a todos nos gusta leer historias y nos gusta salir del mundo real.  Mientras más nos aleje del mundo real, más satisfactoria es la lectura, y estos géneros son paradigma de ello. Por otro lado, a  todos nos gusta leer historias bien contadas, y este tipo de literatura tiene una narración muy bien estructurada para llegar siempre a un final sorprendente. Hay, evidentemente, un factor de atracción adicional si quien escribe la historia es un genio. Sin alejarme del género, al entrar a la adolescencia descubrí a los autores latinoamericanos: Horacio Quiroga, Borges, Aura de Carlos Fuentes y sobre todo Cortázar. “Casa tomada”, “Continuidad de los parques”, están entre los mejores cuentos  de la historia de la literatura. Como decía un escritor, cuando uno termina de leer a Cortázar uno inmediatamente quiere ponerse a escribir. Así llega el momento en el que,  un poco para retribuir a estos autores, uno se pone a escribir. En mi caso, el paso a la escritura está marcado también,  de una manera u otra por lo fantástico. Dicho sea de paso, me gusta la invitación a este género de eventos  no sólo porque me siento honrado de que me consideren como un autor fantástico, sino  porque además me recuerdan que,  aunque tenga la pretensión de que mi producción literaria sea más amplia y variada, en realidad está muy marcada por lo fantástico en lo que son sus hitos principales. El primer cuento que hice, cuando estaba en 3ro de media para unos Juegos Florales, era la historia de un perro contada por él mismo, un cuento realmente extraño. El primer cuento que salió publicado cuando tenía 18, 19 años en un diario de circulación nacional, La Crónica, es “Sumidero” y narra la historia del último hombre sobre la tierra, cuando todos han ido despareciendo misteriosamente. Finalmente, el primer cuento que tuvo una distinción literaria importante fue “Morgana”, finalista del Copé de Cuento del año 83, en el cual la protagonista finalmente es, o puede ser, un vampiro. Por todos estos motivos agradezco realmente poder participar en esta mesa. Sobre el método de producción literaria, la inspiración llega de cualquier tema, de cualquier hecho, y cómo uno procesa eso varía mucho, sobre todo por las circunstancias especiales en cada caso. En mi experiencia personal, además, como doy botes por el mundo por mi profesión, mis circunstancias existenciales varían mucho, así que no puedo dar testimonio de un modelo de producción uniforme y persistente. Eso sería todo en esta primera parte. Gracias.  (Aplausos).


 


Cesar Silva Santisteban: Quisiera recordar, Carlos, que las apariencias engañan, y que de ninguna manera creo que, por el hecho de escribir, seamos más competentes que otros en el tema de literatura fantástica. De hecho, nos encontramos aquí gracias a nuestra incompetencia, pues si de alguna forma nos sintiéramos seguros de lo que pensamos y hacemos, estaríamos instalados cómodamente en un solo territorio intelectual, sin movernos. Y escribir significa, creo yo, moverse intelectualmente, cuestionar a la realidad de modo incesante. En tal sentido, es lo que me ha fascinado siempre de la literatura (y también de la filosofía y la medicina, aunque en medicina hay un notorio inconveniente: cuando uno quiere explorar la realidad, los pacientes se quejan y se mueren), puesto que en literatura hay un espacio de irresponsabilidad imaginativa que me ha atraído siempre. No una irresponsabilidad con la forma de los textos y sus significados, es decir, con el lenguaje; no, todo lo contrario, ya que cualquier lenguaje es un poder difícil de controlar y hay que luchar a muerte con él, a la manera del capitán Ahab con la ballena blanca, porque se trata de un coloso que siempre va a intentar nuestra perdición. Por otro lado, en el vínculo con la literatura existe una esperanza que siempre vuelve a renacer con la primera página de un libro, con las relecturas que permiten que otra vez resucitemos la experiencia misteriosa de alguna narración. Se trata de un complejo fenómeno estético de estimulación imaginativa y sensorial… En fin, no sé. Entiendo que sobre esto último no puedo afirmar nada categóricamente, pues lo que digo corresponde a mi intransferible experiencia, y no veo qué pueda interesarles a ustedes de mí, o de lo que piense sobre tal o cual asunto. Recuerdo, al respecto, que un historiador inglés, Thomas B. Macaulay —hoy olvidado injustamente, por lo menos entre nosotros los peruanos—, decía que no solo era una imprudencia sino también una descortesía hablar de uno mismo, ya que únicamente los enamorados o los subalternos podían soportar una cosa semejante. Como no tengo delante de mí a ninguna enamorada, tampoco a ningún sufrido subalterno, y afortunadamente me da mucha vergüenza someterlos a remiendos confesionales, procuraré no hablar de mí. Aunque, bueno…, no sé. También creo que las experiencias propias pueden iluminar otras experiencias ajenas y quizá debido a ello se justifican y tienen éxito las biografías. Es decir: lo que le pasa o le ha pasado a otros puede educarnos, ser una experiencia pedagógica para nosotros. En tal sentido, es la única excusa que tengo ahora para hablar de estos procesos literarios a partir de mi experiencia. ¿Está bien lo que he dicho para iniciar la primera parte de nuestras intervenciones? (Aplausos).


 


José Güich: Buenas tardes a todos. Mi agradecimiento a Elton Honores y a la Casa de la Literatura, en la persona de Agustín Prado, por esta invitación. Compartir la mesa con grandes autores peruanos contemporáneos es emocionante y me honra. Elton nos ha puesto en apuros. Es un tanto impúdico esto de revelar las intimidades del universo personal, y espero encontrarme a la altura conveniente de tal acto.  Hablar de uno mismo genera siempre satisfacción (somos humanos, al fin y al cabo), pero también bastante bochorno, que espero disimular con dignidad. Para ordenar mis ideas, he recurrido, si me permiten, a esta especie de breve guión (manía o deformación profesional). Ustedes juzgarán. Espero que con alguna indulgencia.


 


ESCENA I: ¿POR  QUÉ?


Consciente o inconscientemente, en la mayoría de mis relatos aparecen componentes propios de la tradición fantástica, con deliberadas incursiones en la ciencia ficción, una de sus vertientes; ambas vetas me marcaron inexorablemente desde las primeras lecturas, hace ya demasiadas lunas. Pero no estoy seguro acerca de si soy un ortodoxo o un heterodoxo. En El mascarón de proa, un libro que apareció en 2006, me interesaba explorar múltiples ángulos y posibilidades de hibridación, de mezcla continua. Y eso de algún modo, podría ser el armazón de mi trabajo. Se ha extendido incluso a la novela que me atreví a publicar en 2009, El misterio de la Loma Amarilla, donde esa condición de cruce de géneros es explícita. Como lector, yo me inicié con la literatura policial y de suspenso. Eso explica, en gran medida, mi preferencia por ese tipo de construcciones, que calzan bien con lo extraño y lo insólito. El síntoma fantástico y la ficción-enigma van bien de la mano. Creo que lo fantástico parte de una desestabilización de lo real, y donde mejor cuajó esta idea de que lo cotidiano no era el último refugio del hombre común fue en Argentina. Borges, Cortázar y Bioy Casares demostraron que la misma rutina oculta los componentes de estas fracturas. Hay situaciones insólitas que no se explican por las vías convencionales. Lo fantástico aprovecha esas brechas. Es, finalmente, muy difícil y tortuoso explicar por qué escribimos, y específicamente, por qué escribimos literatura fantástica. Creo que el asunto nace de un deseo, quien sabe soterrado y oculto, de que la realidad sea distinta, y de transformarla. Esto, que parecería una declaración política o ideológica, se produciría en términos de una permanente frustración ante el hecho de que las cosas sean de un modo: que la lógica y la razón nos hayan domesticado tanto que no seamos capaces de vislumbrar otras formas de realidad, otros modos de relacionar al hombre con el tiempo y el espacio. Habría, en el fondo, un acto de rebelión contra los dioses fácticos que pregonan la objetividad y lo mensurable como sus divisas.


 


ESCENA II: ¿QUIÉNES INFLUYEN?


Es una lista muy extensa y a lo mejor interminable (no deseo que se convierta en un alarde de exhibicionismo; tampoco quisiera obviar nombres, pero todos ellos son esenciales para mí). Si se me permite reducirla, pues tienen que figurar Poe, Borges, Cortázar, Bioy Casares, Silvina Ocampo, Rulfo, Fuentes, Arreola, Monterroso, Del Paso, Adolph,  Quiroga, Rushdie, Vian, Yourcenar, Lovecraft, Chejov, Serling, Maupassant, Ribeyro, Elizondo, Carpentier, Kafka, Valdelomar, Piglia, Tabucchi, Clarke, Asimov, Rabelais, Swift, Sterne, Eloy Martínez, Joyce, Verne, Mann, Chesterton….mil perdones por lo farragoso. Ya en terrenos meramente fantásticos o de la CF (aunque toda literatura ciertamente lo es), quisiera destacar a Arthur C. Clarke. Con este autor, la ciencia ficción alcanzó su madurez artística. Clarke utiliza el género para formular preguntas inéditas hasta ese momento: del entretenimiento puro y escapista, nos instalamos en una dimensión filosófica y conceptual. Es cierto que hay otros escritores que también contribuyen a esa gesta, pero con Clarke experimento una enorme empatía. En segundo lugar, rescato al gran Rod Serling, al que se le suele desvirtuar con el calificativo de “guionista”. Pero en verdad estamos ante un escritor de excepcional talento que llevó la fantasía al centro de la vida de las personas comunes y corrientes. The Twilight Zone (La Dimensión Desconocida) es un hito irrepetible, en el que Serling hace gala de un magistral conocimiento del género. Nada fue igual desde entonces. Y aunque pertenece al espacio de la televisión, muchos de los guiones de Serling son verdaderas piezas de orfebrería.


 


ESCENA III: ¿CUÁL ES EL PROCESO?


Los temas van y vienen. A veces uno accede a ellos por asociación de ideas, como contemplar una calle antigua o un inmueble, una exposición de arte, una paradoja que surge espontáneamente, encuentros con personas singulares, sueños, lecturas….algo siempre conduce a otra cosa. Por ejemplo, un anciano en una ventana que cruza miradas con un peatón, quien acostumbra a cortar camino por esa calle. Si esa situación se hiciera reiterativa, ya habría un relato: en algún momento, ese anciano y el peatón serán el mismo hombre, en diversas etapas de su existencia. Si eso me parece consistente, narrativo, anoto de inmediato el tema; procuro no demorarme demasiado en esa labor. De acuerdo con las circunstancias, escribo de inmediato o aguardo. El verdadero desafío es darle a esa idea embrional un argumento sólido. Me resulta muy cómodo si ya sé cómo terminará; así el trabajo de escritura se agiliza. Pero hay cuentos que se escapan de órbita y terminan ellos mismos tomando el control, guiándonos, imponiendo sus leyes. Después, viene la labor de corrección, no solo del estilo, sino de la lógica interna del relato. Todo debe armonizarse: el fraseo, el ritmo narrativo, los personajes. Y uno debe procurar que las suturas, las remodelaciones, no se perciban. Muchas gracias por la paciencia. (Aplausos).


 


José Donayre: Buenas tardes. Gracias por su presencia. Gracias a Elton Honores por la invitación y a la Casa de la Literatura por acogernos. Para este asunto vergonzoso de hablar sobre uno mismo, voy a dar testimonio sobre una persona que me puso en contacto con el mundo literario: mi abuela Yolanda. A ella le debo mi primera experiencia literaria fantástica. La madre de mi madre vivía en una habitación repleta de libros apolillados que debían de tener muchos años. La mayoría, volúmenes de la década de 1940, en papel de pulpa… Yo no sabía leer y lo que hacía mi abuela era contarme lo que leía. Tenía dotes histriónicas. Usaba dientes postizos y cuando me contaba la historia de Drácula no sé qué hacía con su plancha y yo decía “Ahí están los colmillos” (risas). Eso sí que era impresionante. Además, vivíamos en una casa muy antigua, los cuartos eran contiguos, conectados unos con otros mediante puertas laterales. Había cinco o seis habitaciones que se comunicaban entre sí… Una de estas puertas estaba clausurada. Años después, cuando vi El bebé de Rosemary, advertí el parecido entre esa puerta de mi casa y la famosa puerta del filme… Mi cuarto estaba al lado del de mi abuela y, por tanto, comunicados. Y cuando mis padres salían, ella nos cuidaba y hacía todo un show tétrico alucinante, cuando pasaba de su habitación a la mía. Esto me marca considerablemente. Mi abuela muere en 1984, que es más o menos el año en que empecé a escribir. Hasta cierto punto me sentí culpable por la muerte de mi abuela, pero esa es otra historia, una que talvez cuente algún día. Quizá, de algún modo, escriba para ella, para retribuirle, para retornarle esas historias que determinaron mis fantasías de niño, llenándome de innumerables noches maravillosas. Mi libro preferido era Gargantúa y Pantagruel de François Rabelais, con ilustraciones de Doré. La escena que más me gustaba y que me ha marcado era la de Gargantúa, con un tenedor gigante, atravesando curas para comérselos. Mi abuela decía: “Son salchichas, en realidad” (risas)… Lo que tengo de “comecuras” seguramente viene de esa época. Mi abuela era una mujer maravillosa, una narradora oral de primera, encantadora y terrible también. Ella es mi raíz literaria. Y he hablado de mí desde ella. Escribo por ella y escribo mejor de lo que hablo. De algún modo, de eso vivo y no me quejo. Escribo más por pedido que por otra cosa. Y es un trabajo que requiere de mucha disciplina. Siento que cada vez escribo menos, pero lo poco que escribo me satisface más (Aplausos).


 


Elton Honores: Pasamos a la siguiente ronda ya anticipada por mail. Nos interesa conocer cuál es el punto de vista que tiene cada uno de ustedes sobre la narrativa fantástica en el Perú… invertiremos el orden y empezará José Donayre…


 


José Donayre: (Risas) Felizmente sí hice mi tarea (risas). Elton, hace cuatro o cinco semanas nos envío un correo electrónico señalando algunos puntos... Y en esta etapa hay que hacer una reflexión, en general, sobre la narrativa fantástica en el Perú. Voy a enumerar y a comentar, sin mucho rigor, los libros que he leído desde 2008 y que tienen que ver con la literatura fantástica. En el caso de las colecciones de cuentos, varios libros combinan ficción realista con ficción fantástica. Me parece genial porque eso de las etiquetas de autor fantástico o realista es una tontería. Casi todos los escritores escriben una cosa y otra. Más bien es el mercado el que lleva a uno a publicar cuentos realistas o fantásticos. La mayoría patea con las dos piernas, en el buen sentido del término (risas). Eso me pasa a mí de algún modo. De lo que he leído, quizá se me escape alguna lectura, diría que hay una producción fantástica buena, en cuanto calidad y cantidad. Hablamos de muchos títulos interesantes, que tienen cierto cuidado editorial, en los que se aprecia el esfuerzo y la dedicación. Así, tenemos Los espectros nacionales y El misterio de la loma amarilla de mi tocayo José Güich (risas), ambos libros son muy consistentes y maduros. El misterio de la loma amarilla es una obra extraordinaria, tiene un registro realista claro, y todo se vuelve desde lo fantástico (ciencia ficción). Uno que cree que hay una trampa, que de pronto el protagonista se cae de la cama y despierta, pero no ocurre eso. Además, es divertido porque aparecen Raúl Porras Barrenechea y Luis Alberto Sánchez… En la Bienal de Cuento del Premio Copé 2008 ganó un cuento fantástico: «El relámpago inmóvil» de Pedro Ugarte, relato que le da nombre al conjunto de textos ganadores y finalistas de esa edición. Que el jurado de este certamen haya elegido un cuento fantástico me parece increíble... Otro libro que me llama la atención es 999 palabras para el planeta Tierra de Enrique Congrains, quien junto con Ribeyro, es un escritor que inaugura el realismo urbano en la década de 1950 y cincuenta años después publica una novela de ciencia ficción. Él siempre lo negó: “No es de ciencia ficción, pues esta es el 1%”, pero ese 1% es una nave alienígena que llega al desierto de Ica y eso es suficiente... Batallas perdidas es un gran libro de Alfredo Dammert que combina lo fantástico con lo realista. Es el primer libro de un autor ya mayor… El círculo Blum de Lucho Zúñiga... Tan cerca de la vida de Santiago Roncagliolo es un thriller, pero también presenta elementos de ciencia ficción que se mezclan con cierto onirismo fantástico... La cacería de Orson de José Gabriel Ortega presenta textos interesantes: aparecen fantasmas, aunque el tema es otro —el vínculo profesor-discípulos—, pero el libro explora con cierto énfasis lo fantástico… Adiós, Guernica de Julio César Vega no es una novela fantástica, pero sí onírica, un libro fantasioso, pero sobre todo insólito... Otra vida para Doris Kaplan de Alina Gadea es un libro extraño que combina lo onírico con lo fantástico. Es la afirmación de un fantasma. Una manera inteligente de mostrar la guerra interna... Cortometrajes de Yuri Vásquez combina cuentos fantásticos con realistas… Peruanos ilustres de Alejandro Neyra presenta partes jocosas con fantásticas… Una novela increíble, graciosa e inteligente es El Führer de niebla de Luis Freire: en Chaclacayo, consiguen invocar los ectoplasmas de Adolfo Hitler y su perrito, un pastor alemán racista (risas)... Una novela divertida, supuestamente fantástica, que en sus primeras páginas es realista hasta que da un giro fantástico y uno se pregunta si continuará esa lógica de lo imposible que quiebra nuestra noción de realidad, pero no hay trampa: de verdad se trata del ectoplasma, lo que pasa es que Hitler quería conquistar el reino de ultratumba… A pedir de boca de Percy Galindo es una novela que ganó un premio de novela juvenil. En esta historia no queda claro lo fantástico, aunque buena parte del meollo del libro es fantástico. El asunto resulta medio ambivalente al final... En La novia de Corinto de Carlos Calderón Fajardo, la vampira Sarah Ellen se reencarna en una de las esposas de Abimael Guzmán. Un libro fuerte, doloroso y sanguinario. Y hay antologías: 17 fantásticos cuentos peruanos y La estirpe del ensueño, entre otras. Mañana tendré el gusto de presentar una antología de vampiros en el contexto de este Congreso, Los que moran en las sombras, hecha por Gonzalo Portals y Elton Honores, en donde aparece —y esto es un gran aporte de este libro que recomiendo— una novela corta titulada El castillo de los Bankheil, de un autor desconocido para mí: Alejandro de la Jara Saco Lanfranco. Es una nouvelle que se publicó en argentina en la década de 1940. Extraordinaria. Me gustó más que Drácula de Bram Stoker. Todo esto que he comentado rápidamente, de alguna manera grafica que la literatura fantástica peruana va por buen camino en nuestro país, y no se trata de inventar una tradición, estamos hablando de textos muy buenos y consistentes. No estamos refiriendo una literatura de segunda, para nada. Sucede que estos textos no tienen difusión, no están en el circuito comercial. Salvo la novela de Roncagliolo, que ha sido publicada por Alfaguara, son textos que se defienden muy bien, pero que son difíciles de hallar. (Aplausos).


 


José Güich: No he preparado nada en particular. Ya los dioses me castigarán como debe ser. Pero por ahora le agradezco a mi querido tocayo. Creo que es un momento muy interesante, sobre todo para aquellos escritores que tenemos  cierta edad, por no decir otra cosa, aquellos que frisamos el medio siglo y a mucha honra. Noto una explosión creativa, imaginativa, en estos instantes. Al margen del fenómeno de las editoriales que Pepe mencionaba, muchas de ellas apuestan por autores que cultivan estos géneros ya no tan ancilares, no tan periféricos, quizás nunca lo fueron realmente.  Es un diálogo antiguo que mantengo con mi querido amigo Elton, y creo que él va ganando en el diálogo con mucha habilidad. Efectivamente estamos en un instante en el que muchos escritores jóvenes con talento, con pasión, empiezan a mirar estos mundos a estos territorios que quizás siempre estuvieron presentes en nuestra narrativa. Pienso en los referentes fundamentales, Clemente Palma, Valdelomar, en nuestro gran José B. Adolph, alemán de nacimiento pero peruano de corazón, que desapareció hace unos tres años, quien se ha convertido un poco como en el jefe de la narrativa peruana moderna. Es un escritor bisagra, punto de encuentro de diversas generaciones y que abrió una línea importante. Creo que muchos autores que cultivan lo fantástico, sobre todo los jóvenes han bebido de estas fuentes. Uno hojea un libro como El retorno de Aladino o los Cuentos del relojero abominable   y descubre a un autor tan actual, visionario, cuya ironía descubre una gran preocupación por lo contemporáneo  y la vida de la sociedad que hemos forjado. La tecnología –los jóvenes son muy diestros– ha permitido que muchos textos puedan ser difundidos a través de estos nuevos soportes… Creo que no hay que satanizar, internet, los blogs, son extraordinarios medios de difusión y de acceso al conocimiento, como toda tecnología tendrán rasgos no tan positivos, de hecho algunos son deplorables –internet se usa para el insulto anónimo, promover genocidios, delitos. Sin embargo al margen de ello, creo que ese espacio ha sido fundamental para que hoy estemos gratamente celebrando la emergencia, el ascenso de una generación de jóvenes que sin ningún problema practican esas escrituras: los géneros que el sistema oficial negó o no quiso apreciar en su verdadera dimensión. Dentro de esta situación de emergencia –en el buen sentido–, de ascenso hay una consolidación importante, sobre todo porque veo escritores con una gran capacidad para el trabajo, una gran disciplina y no en ese punto intermedio del “figuretismo”, sino que realmente trabajan y tienen  un proyecto una visión y saben lo que quieren hacer. Saben que lo fantástico es un lenguaje, un medio de expresión y no tienen ningún problema en aceptarlo, aunque ese riesgo sea –como mencionaba Pepe– la etiqueta. Hay escritores, mundos, territorios por descubrir y eso para la literatura peruana es algo realmente alentador. Gracias (Aplausos).


 


César Silva Santisteban: Ustedes saben que he estado fuera del país durante muchos años. Llegué apenas hace cinco meses. Por otro lado, hace un par de años que no escribo; entonces, me pregunto ¿cómo puede definirse a César Silva Santisteban como un escritor? ¿Con qué criterio se justifica llamarme así? No lo sé. Como fuera, lo que sí siento —antes de venir acá me estuve preguntando ¿se escribe en literatura fantástica en nuestro país?— es que en todas partes hay una necesidad de producir artefactos verbales, narrativos, iconográficos, y que esta necesidad adquiere el matiz de los temperamentos, que se fijan instintivamente en algo que puede llamarse fantástico o realista. De manera que para mucha gente resulta inevitable escribir algo fantástico. Pienso, además, que realidad misma —en las calles, en las casas, en mar, aire o tierra—  siempre nos asalta y nos desconcierta con algo que creíamos imposible. Y lo digo precisamente porque soy agnóstico sin fe, o con esa gran fe de que Dios no exista, porque si así fuera me parecería una inmoralidad su existencia. Por lo mismo, siento lo fantástico en la religiosidad, o que la religiosidad pertenece a un subconjunto de la realidad que denominamos fantástico. Mejor dicho, si lo poquísimo que conocemos puede entenderse como cierta porción de un conjunto tal vez infinito llamado realidad, entonces lo fantástico pertenece también a la realidad, al igual que lo religioso. Pues creo que, para nosotros los humanos, cada cosa es un artificio cultural, que a su vez es un estanco de la realidad. Por ejemplo, si hablamos del cáncer nos movemos en un estanco repleto de conceptos académicos y de supersticiones religiosas, y comúnmente los médicos se inclinarán a pensar más con las ideas científicas, en tanto que los que no son médicos, con las ideas mágico-religiosas. Al respecto, tengo una anécdota. La conté en el Centro Antonio Cornejo Polar, ya que me pareció un caso de lo que suponemos fantástico. Cuando llegué después de muchos años a Lima, me hospedé en casa de mi hermana. Un buen día, mi hermana cayó enferma y, como es muy amigable y afectuosa, naturalmente recibió muchas visitas de cortesía. Pues bien, en una de sus tardes de convalecencia llegué de compras y, de pronto, me topé en la casa con una señorita que estaba regalando a mi hermana agua bendita en un frasquito que tenía la figura de la Virgen María, y debajo de esta, la fecha de caducidad (Risas). Todos también se rieron cuando lo dije entonces. De acuerdo, pero ¿cómo leemos tal experiencia? ¿Podemos leerla como un suceso realista o como un suceso fantástico? Supongo que depende de dónde ubiquemos nuestra perspectiva intelectual, es decir, depende de nuestro punto de vista, del puñado de ciertas teorías que explican ciertas experiencias. Y no olvidemos que nuestras teorías constantemente nos provocan sorpresas, ya que la realidad tiende a contradecirlas o torcerles el cuello. Además, el énfasis que pongamos en la interpretación de un suceso trasforma, a lo mejor inconscientemente, un texto realista y lo hace fantástico, o al revés… Pero, en fin, volviendo a la narrativa peruana contemporánea, confío en todo lo que nos ha informado Pepe Donayre debe ser cierto (Risas), de que existe la narrativa fantástica peruana y contemporánea, de que esta no es una invención de José Donayre. Por lo demás, sería lindo una lista inventada de autores peruanos de literatura fantástica (Risas). Sería maravilloso. En cualquier caso, podría apostar mi brazo izquierdo de que más del 50% del público que está aquí escribe, y que posiblemente escribe literatura fantástica; de lo contrario, la mayoría de ustedes no estaría presente. Sabemos que escribir literatura en el Perú —como en muchísimas otras partes del mundo— es una actividad minoritaria, tan minoritaria que podríamos decir que quienes la practican forman un grupo imaginario. Y quizá de esta manera podamos justificar el presente conversatorio. Pues este tipo de reuniones trata de reforzar la autoestima de cada uno de nosotros, gente imaginaria, y darnos el suficiente estímulo para poder decir: “Hay alguien que escucha, alguien que puede leer lo que hacemos”. En tal sentido, insisto: sí, puedo creer a José Donayre y a su generosa lista de autores peruanos. (Aplausos).


 


Carlos Herrera: Debería limitarme a decir que estoy totalmente de acuerdo con César y dejarlo ahí. Por los motivos laborales explicados, he estado ausente del país por años; regresé hace tres meses, así que mi conocimiento de lo que se escribe y publica en el Perú es seguramente parcial e insuficiente. Sé, sin embargo, que en lo fantástico está la antología monumental de Gonzalo Portals y la antología de vampiros a presentarse, cuando parecería inusitado que existiera una antología peruana de vampiros. Esto me recuerda la famosa querella entre criollos y andinos en el Congreso de Madrid del 2005, que fue muy ridícula e inflada por los medios, cuando la cosa allá fue mucho más civilizada. Es indudable que la perspectiva que abre lo fantástico es mirar la realidad desde otro territorio. En ese Congreso presenté una ponencia basada en el cubo de Rubik. Una modelización multidimensional de la literatura peruana, justamente para no caer en estas dicotomías absurdas y reducidoras. Cada lado del cubo representaba una dimensión de la literatura: la realidad, la forma literaria, lo colectivo, lo individual, el espacio y el tiempo. Cada cubito que integra el cubo mayor permite todas las combinaciones posibles. Lo fantástico, en ese modelo que presenté, era la combinación de la forma literaria con un espacio colectivo alejado de la realidad. Pero lo fantástico en realidad puede encontrarse asociado en un sinfín de combinaciones, hasta las más insólitas. Recuerdo haber leído hace muchos años un cuento que era ejemplo de un fantástico social. Ubicado en los años 50, es un cuento en el que los indios del Perú comienzan a marchar hacia la capital;  es una máquina silenciosa, una especie de revolución pacífica silenciosa pero que va transformando todo a su camino. La frase final del cuento era algo así como: “El presidente del Perú era ahora un indio”. Para volver al tema, he leído algunos de los libros mencionados, pero no tantos que me autoricen a hacer una lista. He leído a Alejandro Neyra, su libro Peruanos Ilustres es muy gracioso e imaginativo.  Está el libro de Ezio Neyra, de bello título: Habrá que hacer algo mientras tanto.  Está el cuento de Juan Manuel Robles “Huancaína Freak”,  que ganó un concurso de Matalamanga. Se ambienta en una ciudad muy rara en donde todo el mundo se ha dedicado a la gastronomía; en realidad se ha instalado una dictadura de la gastronomía y cualquiera que no esté metido en este circuito es un paria, como el protagonista del cuento, que es hijo del cocinero más famoso del país.  Cualquier parecido con las circunstancias son meras coincidencias… Podría terminar diciendo: larga vida a lo fantástico y que todas sus cabezas, como las de Escila, nos sigan devorando (Aplausos).  

domingo, 1 de febrero de 2015

V CONGRESO NACIONAL DE ESCRITORES DE LITERATURA FANTÁSTICA Y CIENCIA FICCIÓN PERUANA Lima, 26, 27 & 28 de febrero de 2015


V CONGRESO NACIONAL DE ESCRITORES

 

DE LITERATURA FANTÁSTICA Y

 

CIENCIA FICCIÓN PERUANA

 

Lima, 26, 27 & 28 de febrero de 2015

 

JUEVES 26

 

Inauguración 3:00-3:10 pm.

Participan: Milagros Saldarriaga (Directora de CASLIT), Sandro Chiri (Jefe de la Unidad de Investigación de CASLIT) y Elton Honores (Presidente del Congreso)

 

Mesa 1 Reflexiones sobre la imagen del superhéroe y la historieta 3:10 - 4: 05 pm.

 

La disolución de la separación entre los superhéroes y los seres humanos

en Sperman de Fontanarrosa y el Juez Dredd de Wagner y Ezquerra

Raschid Rabí

Universidad Antonio Ruiz de Montoya

 

El héroe toca tierra: la historieta enmarcada en el mundo real

Fernando Sarmiento

 

Los superhéroes de Juan Acevedo: El intento de un artista peruano

por aplicar a la realidad peruana la mitología de los superhéroes

Hans Rothgiesser

 

Modera: Bárbara Dávila Raffo

 

Mesa 2 Literatura fantástica y CF peruana: los cuentos  4:10- 4:55 pm.

 

Miguel Ángel Vallejo: Monstruos de ayer, hoy y uno de mañana (Altazor)

Raúl Quiroz: Maneki-neko (Altazor)

Jorge Rivera Rojas: Butaca en primera fila (La nave)

 

Modera: Bárbara Dávila Raffo

 

Presentación de libro 5:00- 5:30 pm.

100 minis 7D / De fantasmas y entes afines (Rayoa editores, 2014) de William Guillén Padilla

Comentarios de Rony Vásquez

 

Presentación de libro: 5:30 – 6:00 pm.

La civilización del horror. El relato de terror en el Perú (Agalma, 2014) de Elton Honores

Comentarios de Paco Bardales & José Donayre

 

Mesa 3 Literatura fantástica y CF peruana y ecuatoriana 6:05 – 7:15 pm.

                    

Carlos Vera Scamarone: La paradoja Cane (Casatomada)

José Donayre: Doble de vampiro (Altazor)

Hans Rothgiesser: Requiem por Lima (Altazor)

Dany Salvatierra: Eléctrico ardor (Estruendomudo)

Ayer será otro día (Casa de la Cultura Ecuatoriana) de Jorge Valentín Miño

 

Modera: Miguel Ángel Vallejo

 




VIERNES 27

 

Mesa 4  Juegos de rol en la literatura 3:30- 4:20 pm.

(Organiza La nave)

Participan: Sebastián León, Pepe Castro & Carlos de la Torre Paredes

 

Presentación de libro 4:25 – 4:55 pm.

Seres fantásticos del Perú (Pasacalle) de Ricardo Virhuez, Johnny Yapo & Aliza Yáñez

Comentarios de Ricardo Virhuez & Aliza Yáñez

 

 

Mesa 5 Narrativa peruana contemporánea: Adolph, Belevan, Calderón Fajardo 5:00 - 6:00 pm.

 

"Fin del mensaje": La pérdida de la condición humana

Helen Flor Garnica Brocos

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

El vampirismo y sus tópicos en El viaje que nunca termina de Carlos Calderón Fajardo

Jorge Casilla Lozano

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

Los universos hipertextuales en la narrativa  de Harry Belevan

José Güich Rodríguez

Universidad de Lima

 

Modera: Álex Flores

 

 

Mesa 6 Literatura fantástica y CF peruana: las novelas 6:05 -7:05

 

Juan Mujica Tedin: El oráculo de Xarcax (Edición del autor)

Beatriz Ontaneda: El fantástico viaje de Helen Haiff  (Casatomada)

Charles Huamaní: Historias de guerrillaZ  (Altazor)

Ricardo Virhuez: Las trampas del Chusalongo (Pasacalle)

 

Modera: Álex Flores

 

 

 



 

 

SÁBADO 28

 

Mesa 7 Estudios sobre arte e historieta 10:10 am. -10:55 am.

 

Lo siniestro en el arte contemporáneo

Diana Rodríguez Díaz

Universidad Nacional Mayor de San Marcos - Universidad San Ignacio de Loyola

 

Las crónicas de Inkarri y la configuración del héroe mítico en el cómic peruano

Daisy Chumbimune Saravia

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

Modera: Jhonny Jesús Lava Gálvez

 

Mesa 8 Poesía y cultura de masas 11:00 am.- 11:45 am.

 

Transmutación, simultaneísmo y fabulación en el bestiario:

el maravilloso mundo del Noé Delirante de Arturo Corcuera

Jhonny Jesús Lava Gálvez

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

Ajuar funerario: ¿terror o humor? —Una hermeneia sobre la narrativa de Fernando Iwasaki—

Jhonny Pacheco

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

Modera Daisy Chumbimune Saravia

 

 

 

Presentación de libros 11:50 am. -12: 35 pm.

Óscar Gallegos: 50 microrrelatos de la Generación del 50 (Trashumantes, 2014) & Daniel Salvo: El primer peruano en el espacio (Altazor, 2014)

Participan: Óscar Gallegos, Daniel Salvo y Jorge Ramos Cabezas.

 

 

 

R  E  C  E  S  O

 

 

 

Mesa 9  Películas de Ciencia Ficción en la literatura 2:15 - 3:00 pm.

(Organiza La nave)

Participan: Daniel Salvo, Lucho Zúñiga & Carlos de la Torre Paredes

 

Conferencia Magistral 3:00 - 3:30 pm.

«Latinoamérica Z»

Mg. Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

Mesa 10 Universo Belevan 3: 35- 4: 15 pm.

 

Lo fantástico en la cuentística de Harry Belevan

Jonathan Suárez Quispe

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

La configuración de lo fantástico en La piedra en el agua de Harry Belevan

Nehemías Vega Mendieta

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

Modera: Fernando José Honorio Hernández

 

Mesa 11 Portafolio de artista: Miguel Det 4:20 – 4:50 pm.

Participa: Miguel Det

 

 

Mesa 12 Ciencia ficción latinoamericana 5:00- 6:00 pm.

 

Ficciones distópicas: apocalipsis y modernidad en Amado Nervo

Fernando José Honorio Hernández

Universidad Nacional Federico Villarreal/Pontificia Universidad Católica del Perú

 

El fantasma de Casandra en la CF

César Silva Santisteban

 

Una aproximación al cyberchamanismo

Jorge Valentín Miño

Universidad Tecnológica Equinnoccial, Ecuador

 

Modera: Nehemías Vega Mendieta

 

Mesa 13 Escribir literatura fantástica en el Perú 6:00- 7:00 pm.

Participan: Harry Belevan, Carlos Calderón Fajardo & Juan Rivera Saavedra

 

Clausura 7:00 -7:15 pm.

 

Actividades paralelas: Exhibición y venta de libros de los autores participantes (Altazor, Casatomada, Pasacalle, Cuerpo de la metáfora, Agalma, La nave, El gato descalzo, entre otras).

miércoles, 3 de diciembre de 2014

CONVOCATORIA V CONGRESO NACIONAL DE ESCRITORES DE LITERATURA FANTÁSTICA Y CIENCIA FICCIÓN PERUANA 2015

C O N V O C A T O R I A


V CONGRESO NACIONAL DE ESCRITORES

DE LITERATURA FANTÁSTICA Y CIENCIA FICCIÓN PERUANA

26, 27 & 28 de febrero de 2015

 

El Congreso Nacional de Escritores de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción Peruana (5ta edición) tiene como objetivos el de difundir la producción local del género fantástico y afines (el terror, la ciencia ficción, lo maravilloso, etc.), mediante la exhibición y venta de libros de autores peruanos, la promoción de nuevos estudios sobre la tradición local y principalmente el de convertirse en una plataforma de los escritores para que puedan difundir su obra, ya que existe aún un desconocimiento sobre esta producción literaria; y crear, finalmente, un espacio de diálogo e intercambio. Este año se dará, además, un impulso a la historieta peruana con vinculación a los temas del congreso.

Ejes del congreso

a). Lo fantástico peruano contemporáneo. Obra de José B. Adolph, Carlos Calderón Fajardo y Harry Belevan.

b). Estudios sobre autores peruanos y latinoamericanos.

c). Estudios sobre la historieta peruana y latinoamericana.

d) El microrrelato.

e) Estudios sobre poesía y su vinculación con lo fantástico, la ciencia ficción o temas afines (cultura de masas, pop, lo gótico, el terror)

 

El congreso no tiene fines de lucro y el ingreso a todas las actividades es libre.

 

La participación en el congreso está dirigida tanto para escritores como para investigadores ya sean peruanos o extranjeros residentes o no en el Perú. Para el caso de ponentes extranjeros, el congreso no cubre gastos de alojamiento, transporte o alimentación.

Para las presentaciones de libros, aquellos que han editado un libro de ficción (novela, cuento) o estudio (ensayo, antología) desde enero de 2014 –en adelante- pueden participar en el congreso, previa coordinación. En este caso se requiere del envío de un ejemplar (físico o virtual) hasta el 31 de diciembre de 2014.

 

En el caso de las propuestas de ponencias, estas deben contener: Nombre y filiación institucional, correo electrónico y número telefónico; título, descripción e hipótesis, bibliografía básica y 4 palabras clave. Deben ser enviadas –antes del 25 de enero de 2015- al siguiente correo:

 

 

elton_honores@yahoo.com

 

 

El tiempo estimado de lectura es de 15 minutos.

 

Para cualquier consulta adicional puede escribir al correo antes mencionado.

 

En espera de recibir su colaboración, la(o) saluda, cordialmente

 

 

 

 

 

 

 

Mg. Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos